Diario de Pesca – Lago Verde
LAGO VERDE WILDERNESS RESORT by el aura
By Alfredo Zubiri – Fotos Verónica Zubiri, Coco Negrete

Mel en Lago Verde – 2005 Foto Nicolás Bovio
I only went out for a walk, and finally concluded to stay out until sundown; for going out, I found, was really going in” John Muir (from Mel Krieger´s 40 Years Fly Fishing Argentina)
Entre el 3 y el 9 de Diciembre de este año, nos juntamos en Lago Verde Raúl (San Martín), Andrés (Muller), Rolo (Pradere), Lu (Warner) y yo. Para pescar, para conocernos mejor, para hablar de negocios. Los dos últimos días estuvo Vechu, mi hermana dedicada al cine y Coco, su marido fotógrafo.
Una de las ideas, de los desafíos de la reunión, era filmar y fotografiar un ámbito de pesca, de los tantos que hay cerca del Lodge. Decidimos dedicarnos al lago, al agua quieta. Fue una hermosa experiencia. Cada uno de nosotros la pescó a su manera y todos aprendimos. Sacamos hermosas truchas, algunas memorables.
Les cuento.
Parte 1: Desembocadura del Rivadavia – El Arroyo
El primer día pescamos con Rolo y Lu el Arroyo, como llamamos a un brazo del Rivadavia, recostado sobre la pared occidental. Rolo estaba inspirado, pescó todo lo que quiso. “Today is your fucking day!” Le dije cuando sacó la quinta o la sexta, una arco iris de casi 2 kilos. Y Rolo me contestó: “Every day is my fucking day!” Ja!


Lago Verde es un lago pequeño de aproximadamente 800 metros de largo por 500 de ancho. En su extremo norte desemboca el río Rivadavia mientras que en el sur nace el Arrayanes, es como un gigantesco pool de un río mayor. La margen occidental es alta y cae a pique sobre el espejo del lago, mientras que la oriental es más suave, llena de pequeñas bahías y juncales. Ámbitos muy diversos de pesca.
El agua quieta de un lago, de un spring creek, de un bolsón detrás de una gran piedra, o en la margen de un río, representan grandes desafíos para el pescador. Todo se vuelve más lento y si queremos pescar, nosotros mismos tenemos que adaptarnos. Cada lugar nos da algo y si somos capaces de recibir eso, si nos hacemos parte del lugar, todo cambia.
Al Arroyo no es un lugar fácil. Fíjense en la foto, al llegar al lago el canal de este pequeño brazo del río corre inmediatamente delante de Lu, mientras que el pool quieto donde están las truchas está del otro lado, pegado a la costa, a 20 / 25 metros del pescador. Un lance largo, el agua transparente y quieta, la corriente del canal entre pescador y presa, todos pequeños desafíos que hacían la cosa más difícil.


Hay muchas condiciones de pesca, cada una distinta de la otra. Yo las disfruto casi todas, pero prefiero pescar un pez que veo, es otro desafío y otro premio.
El Dalai aconseja vivir la vida de modo tal que al recordarla, sientas placer por segunda vez.
Hay muchas truchas que no recordamos, que se ocultan en su número, pero hay otras que si recordamos, que sin llamarlas vuelven a nuestra conciencia, y nos hacen sonreír. Cómo aquel gol que metí una noche calurosa de verano, jugando con mi hijo Martín, pelota prepeada en el medio y robada, pase a Martín, desborde y pase al viejo, para meterla dentro. O aquel que le entregue a Alejo en un partido contra el CASI, de visitantes, que el Tano y yo siempre recordamos.
Recuerdo una trucha en la boca del Arrayanes que pesqué sin verla, pero sabiendo que ahí estaba, y cuando cayó la mosca junto a los juncos, supe que estaba subiendo a tomarla. O esa steelhead que pescó Diego en el Trinity y que yo le anticipé; Ahí viene!
O esa en Lago Argentino, cuando tenía 10 años. El viejo y la vieja caminando por la playa, y yo lanzando mi cucharita, medio asustado de quedarme solo. Cuando picó me olvidé del reel y la saqué corriendo para atrás!
Estas cosas ocurren en Lago Verde, en muchos de sus diversos ámbitos, y en particular en el Arroyo.


Arco Iris
Esa vez, las truchas sorbían pequeños insectos, midges, pequeñas caddis, alguna hexagenia, número 18/20. Usamos varias moscas y la Adams se llevó los laureles. Yo tenía mi Adams atada a un leader largo. Tenía en la caña (mi Winston de bambú #6) un 3X de 2,80 metros al que agregue 50/60 centímetros de 4x, terminando en un tippet 5X de 80/100 centímetros.
Nos apasionó tanto a los tres que aquellos que no estábamos en ese momento pescando el remanso, estábamos más atentos a lo que allí ocurría que a nuestras propias moscas. La idea era esperar a ver una trucha comiendo y entonces lanzarle solo a esa. No solo hacíamos la pesca más atractiva sino que además dejábamos descansar el pool, no lanzando innecesariamente, y cada tanto nos íbamos todos por 15/20 minutos a esperar que la actividad se restableciera.
En esos momentos, con la mosca en la mano, distraíamos nuestra atención hacia lo que nos rodeaba. Dos parejas de kaikenes anidaban en la pastura anegada detrás nuestro. En un momento uno de ellos invadió territorio del otro, tal vez incluso tuviera intenciones sexuales hacia la hembra del otro, y en cuanto el macho la vio acudió corriendo a defender los suyo, territorio y hembra! Fíjense sino como lo echa al jovenzuelo!


El lugar, el bosque, el sol. El ritmo lento de las cosas se nos metió adentro.
Entonces pescamos. Digo Lu y yo, porque Rolo estaba inspirado y no paró hasta que nos fuimos!
A mi me costó la primera trucha. Al principio no las veía, subían esporádicamente mostrando solo la nariz, mientras sorbían insectos de la superficie, y al no verlas mis lances era inútiles. El ritmo más lento de la pesca exige paradójicamente una mayor atención, no podés estar papando moscas, como le dijo Raúl a Lu cuando perdió la marrón de la piedra en la boca, un par de días después, hay que clavar la trucha durante un período muy breve, después ya ha escupido la mosca.
Cuando empecé a verlas y a lograr que tomaran la mosca también empecé a perderlas sin darme cuanta porqué. Perdí tres antes de caer en la cuenta que al anzuelo había perdido la púa. El brazo del anzuelo estaba intacto y la mosca también, y de ese modo mis inspecciones insuficientes de la mosca me engañaron. Hasta que me di cuenta y cambié por una mosca nueva.
Finalmente tuve las mías.
Pero para ello tuve que aprender una larga serie de pequeños detalles. Esperar y ver las truchas, no lanzar inútilmente alertando los peces … hasta pescar con anzuelo y no solo con plumas! En definitiva entrar en el ritmo de las cosas, del lugar, de las truchas.
Fueron dos fantásticos días de pesca, inolvidables.
Y nos reímos! Y cómo! Lu y Rolo no paran, se realimentan el uno al otro.
Un día en el que no nos reímos es un día al que algo le falta.

Pocos días después Lu me escribió desde Valle Bonito, Chile, donde tiene su Lodge:
“El Aura – Lago Verde Wilderness Resort – is an amazing place and I look forward to returning. Thank you for your hospitality and all of the fun that we shared. Laughter is an important part of life and I laughed alot”.
Nos juntamos a cenar cerca de as 9, a la luz plata del atardecer, y charlábamos hasta las 11,30 o las 12. Después yo me iba a caminar, la luna estaba casi llena así que se veían las sombras dormidas de los árboles y la superficie planchada del lago.


Vechu
Para mayor información contactate con:
Alfredo Zubiri es argentino y pesca con mosca desde hace 34 años. Es además el concesionario de Lago Verde Wilderness Resort en el Parque Nacional Los Alerces.

Hola Alfredo, cómo estás? La verdad es que leo tu palabras y qué ganas de estar en aquellos parajes. Conocí Lago Verde resort por tu página web y de casualidad me encontré con este blog.
Tras leer respecto al resort, me puse en contacto con Romina Della Vedove para hacer un artículo en una revista de Salud escrita y leída por doctores y laboratorios en la cual trabajo como editor. Romina, gentilmente, me envió información y algunas fotografías, sin embargo, me gustaría saber si pudieses enviarme algunas fotos de pesca y paisajes para colocar en la revista, pues las que tengo son más bien chicas y no suficiente para la calidad de impresión. Mi idea es colocar una foto vertical a tamaño completo y en la página siguiente el texto. Espero te parezca una buena idea y podamos coordinar lo presente. Un gran saludo desde Chile y mis felicitaciones por el resort y las actividades que ahí realizas, es bueno estar conectado con la naturaleza.
Patricio Rosas O.