Por Raúl San Martín

Primera Parte: “AÑOS DE INFANCIA”
Desde muy temprana edad tuve la fortuna de disfrutar vivencias que con el correr del tiempo cobrarían enorme valor para guardar en mi anecdotario personal.
En mis primeros años escolares, nada era más importante para mi que regresar de la escuela para ir a pescar en los pequeños arroyos que serpenteaban en el valle verde y arbolado vecinos a mi casa. Yo vestía para esos casos, viejos pantalones con tiradores y pierna a media caña con algún infaltable parche en rodilla o atrás y pullover atado a la cintura por si acaso. Usaba una caña colihue de unos dos metros y medio de largo, hilo de algodón de atar paquetes con el último tramo de medio metro de hilo de coser a modo de leader sacado del costurero de mi madre, y como anzuelo una aguja sustraída también del mismo costurero, la que calentaba con la llama de un fósforo para doblarle la punta hacia arriba, lombrices que usaba en pequeños trocitos porque también los peces eran pequeños, eran las peladillas o farionelas (Aplochiton Taeniatus y Aplochiton Zebra). Los niños de hoy solamente las pueden ver en los libros ya que son especies casi desaparecidas.


Se trataba de poner el anzuelo en el agua con una pizca de lombriz y venían dos docenas de peladillas, y las más rápidas eran las mas desafortunadas. Volvía a casa con mis amigos y los bolsillos repletos de pececillos para hacer una fritanga fenomenal !!!, y después había que aguantar las reprimendas de mi madre cuando encontraba en los bolsillos de mis pantalones algún pececillo olvidado. Tuve la suerte de crecer en aquel pequeño paraíso que fue la Villa Futalaufquen en el Parque Nacional Los Alerces, donde todo era lindo, todo era fácil para mi en aquellos años de infancia
Los arroyos de la zona estaban llenos de peladillas y puyenes (Galaxias Platei), al igual que tantos lagos repletos de percas y pejerreyes patagónicos, hoy casi ya no están más allí.
Un mundo subacuático densamente poblado por individuos naturales, fue drásticamente cambiado por la introducción de otra especie foránea del otro hemisferio. Se adivina fácilmente que tan enorme cantidad de peces autóctonos fueron presa fácil para los salmónidos tremendos predadores, hasta superarlos con el pasar de tantos años. Por cuántas décadas esos espejos de agua habrán mantenido en sus profundidades enormes cantidades de truchas records desde principio del siglo pasado cuando fueron sembradas aún con ausencia de pescadores.
Alterado el ecosistema, y con el pasar de muchas décadas los salmónidos fueron cambiando paulatinamente sus dietas y de la misma forma reduciendo sus tamaños a un porte menor o quizás mas normal, nuestras truchas insectívoras de hoy.
LOS PIONEROS DE LA PESCA CON MOSCA
A fines de la década del 50, hice mis primeras armas con mosca de la mano de Erick Gornik quien fuera el primer guía de pesca de esta zona oeste del Chubut y primer pescador con mosca. Era la época de las cañas de bambú y las líneas trenzadas las que había que lubricar para que duren algún tiempo, recuerdo además aquellos pioneros, personajes históricos en Bariloche, San Martín, Junín, guías y pescadores con mosca, algunos nombres como Turvanoff, Henke, Shwed, Hossmann, Radziwill, Fraser, Anchorena etc, e ilustres huéspedes como Joe Brooks, Ernie Schwibert, A.J.McClane, Roderick Haig Brown, Curt Goudy, y tantos otros. Personalmente tuve la suerte de que Joe Brooks me regalara muchas de sus enseñanzas, también de Al McClane aprendí sensibles cosas que nunca olvidé. Pero el mas grande para mi, y de quién mas aprendí por vivir junto a él fue mi maestro Gornik, además de guía y pescador, era eximio artista pintor.

Austriaco de nacimiento de padre yugoslavo y madre noruega era argentino por adopción y fue mi maestro en la pesca y en el arte plástico, fue el pionero en esta zona de la pesca con mosca, de la pesca como deporte, de la pesca como atracción turística, fue un insipiente periodista que hizo conocer en aquellos años esta zona a través de sus innumerables artículos en las revistas de su época. Viví con él hasta mis veinte años, tiempo en que tuve que presentarme al servicio militar y sabiendo que a mi regreso ya no lo volvería a ver porque él también se marchaba para siempre. Nuestro contacto continuó mediante cartas llenas de maravillas de aquí y de allá, él vivía en St. Tomas, la mayor de las Islas Vírgenes en El Caribe. Años mas tarde me enteré con mucho dolor de su muerte.
Hoy disfruto con mucha nostalgia cuando recuerdo mis días vividos junto a él, así como disfruto cuando a menudo leo el Testamento del Pescador de John Voelker quién firmaba sus trabajos como Robert Traver, o algunos tramos de los libros Squaretails o Pools of Memories, deliciosos trabajos de experiencias piscatorias de Charlie McKensy Kroll con quién he pasado pescando muchos días y que él hace buena mención de ésos días en algunos capítulos de sus libros, Chuck, para sus amigos, hoy ha pasado a una vida mejor y yo conservo dos de sus libros con sendas dedicatorias.
Afortunadamente estos grandes personajes siempre nos dejaron muchas enseñanzas para que hoy podamos trasmitirlas a nuestros hijos.
Alad Jones (en ese entonces guardaparque de Lago Verde) y el récord de 12,4 kg – 1957 Jones, De Leòn y Gornik con sus tres piezas, todas el mismo día!
Qué lindo Raúl! Creo que lo mas importante es que conservas dentro tuyo ese niño que guardaba feliz los pececitos en los bolsillos!!
Saludos.
maría